Argentina

4 días en Ushuaia

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21 febrero, 2019

Día 1

Llegamos al Aeropuerto Internacional Malvinas Argentinas sobre las 12:30, después de haber volado con Aerolíneas Argentinas, compañía que recomendamos, por su facilidad de gestionar el check in, por la amabilidad de sus empleados y comodidad de sus aviones.

Tras recoger las mochilas, dos chicas austriacas nos preguntaron si queríamos compartir taxi hasta el centro de Ushuaia. Aquí tampoco llega el transporte público hasta el aeropuerto, y la única opción alternativa era caminar 1 hora bajo el peso de la mochila y acompañados del frío (sí señores, el sur de la Patagonia había llegado, y con el sus 8 graditos de temperatura), así que aceptamos.

El viaje nos costó 130$, que pagamos a las chicas y ellas continuaron hasta su alojamiento.

Nosotros dormiríamos en casa de Eliana, nuestra anfitriona de Airbnb, que nos alquilaba una habitación en piso compartido por 53,96€ en total. Una auténtica ganga.

El lugar era bonito y limpio. Una casa con tres habitaciones compartidas y un baño para todos, que contaba con cocina y wifi, a unos 15 minutos a pie de la ciudad.

Nos moríamos de hambre y escaseaban las ganas de cocinar, así que siguiendo a TripAdvisor, comimos en «Doña Lupita» por 895$/21€ un par de sandwiches enormes acompañados de patatas fritas, y dos cervezas. No fue barato… Sí estaba muy bueno.

El resto de la tarde lo dedicamos a dar un paseo por el centro y hacer la compra para el resto de días.

Día 2

Tocaba caminata, así que nos levantamos pronto, pasamos por el súper La Anónima para comprar comida para llevar de su rostisería (tomen nota si quieren comer bien y barato, señores!) y cogimos el bus A que nos llevaría a la salida de la ciudad, en la rotonda del indio, como aquí la conocen.

En Ushuaia, como en otras tantas ciudades de Argentinas, sirve la tarjeta SUBE para transportes, así que la usamos, abonando unos 12$ por el viaje, y siempre avisando al conductor de dónde bajarás (mención especial a los conductores de bus argentinos, que abren las puertas aun en marcha y solo les falta echarte de una patada y continuar sin parar).

A la salida nos esperaba Pep, un amigo de Oscar de la infancia con el que hacía dos años que no se veía y el destino había querido que se reencontrasen nada más y nada menos que en la Patagonia.

Desde allí hicimos dedo, como allí llaman al autostop hacía Valle de Lobos, desde donde empieza el trekking hacia la Laguna Esmeralda.

Para nosotros era la primera vez. Estábamos entre nerviosos e ilusionados. En España esto es prácticamente impensable, pero aquí es el método más normal de transporte entre mochileros de reducido presupuesto y muchas ganas de aventuras como nosotros.

Nos recogió en seguida una agradable señora argentina y su hijo, que nos acercaron hasta el claro para empezar el trekking. Una vez allí esperamos a unos amigos más de Pep: Marta, una catalana; Marion y Fabien, una pareja francesa; y Adriel, un chico argentino.

El camino hasta el lago es de aproximadamente dos horas. No es complicado, porque el desnivel es prácticamente nulo, pero la casi constante lluvia ligera hace que en muchos lugares haya barro además de terrenos de turba (un material orgánico esponjoso donde se te pueden hundir los pies) y la dificultad sube un poco.

Trekking a Laguna Esmeralda

La Laguna Esmeralda es preciosa, no se ve hasta el final del camino, ya que está escondida entre montañas y rodeda de bosques y glaciares, con unas aguas que hacen honor a su nombre, y dicho color se debe a que sus aguas bajan directamente del glaciar que va descongelándose. En el camino se puede apreciar también el estrago que hacen los castores en Tierra del Fuego.

Es una excursión que vale mucho la pena. No lleva más de 4 horas caminando en total y recomendamos llevar agua, ropa de abrigo, comida para pararse un rato delante de la laguna a descansar y calzado impermeable.

Laguna Esmeralda

A la vuelta, volvimos a hacer dedo, esta vez Oscar y yo solos, y casi no lo contamos… Nos recogió un chico joven, aparentemente normal, nos saludó cordial y nos dijo que nos acercaba hasta el pueblo. Acto seguido cogió su móvi, puso música electrónica lo más alto que pudo y empezó a aumentar la velocidad… Hasta tal punto que en una curva donde indicaba que se debía conducir a 40, el susodicho ya alcanzaba los 160… Íbamos literalmente cagados, pero por suerte el viaje duró poco. El chico nos dejó a la entrada a Ushuaia, despidiéndose con un «ireis más seguros en el colectivo que conmigo». Por suerte, pasado el susto, una amable mujer paró su coche (y eso que ni siquiera llevábamos los pulgares arriba) y se ofreció a llevarnos hasta el centro.

Café Ramos Generales
Café Ramos Generales

Allí habíamos quedado en el Almacén Ramos Generales con Pep y Adriel, para tomar café y algún dulce. El sitio es un pintoresto local, digno de ver, prácticamente un museo viviente lleno de antigüedades, curiosidades y fotos, donde además de su fantático servicio de cafetería, también ofrecen platos tradicionales fueguinos, como el cordero o la sopa de calabaza.

Día 3

El tercer día nos apetecía estar un poco apalancados en casa, seguir planeando nuestro viaje y empezar a darle forma al blog, así que lo únido digno de mencionar que hicimos fue ir a cenar a casa de Pep con Marta, que vivía a 10-15 minutos en bus (a nosotros nos llevó hasta allí un señor que se ofreció en el súper), donde cocinamos unas ricas pizzas caseras, acompañadas de queso y vino argentino. Todo buenísimo.

Día 4

Nos levantamos pronto, preparamos las mochilas y cogimos el bus B, en el que habíamos quedado con Pep.

Hoy nos íbamos a hacer trekking por el Parque Nacional de Tierra de Fuego, del que habíamos oído hablar maravillas. El precio para extranjeros es de 490$ por persona (unos 12€). Sí, en Sudamérica los parques nacionales se pagan, y los extranjeros abonan el triple… Y como nuestro plan era mochilero total y queríamos ahorrar lo máximo posible, nos soplaron un truquillo para pagar tanto.

El problema era (obviamente había una pega), que teníamos que caminar unas dos horas hasta entrar al parque, que acabaron alargándose hasta casi tres, y una vez allí realizamos la Senda Costera, y aunque nuestra idea era hacer también el sendero hacia Cerro Guanaco y también Lago Roca, cuando nos dimos cuenta habíamos caminado más de 25 kilómetros, así que tomamos un café allí mismo y regresamos a la Ushuaia haciendo dedo de nuevo.

Parque Tierra de Fuego

Volveríamos al parque, esta vez pagando la entrada y haciendo un trekking de un par de días por sus principles senderos. Nos quedamos con ganas de más y mejor.

Ya en la ciudad nos despedimos de Pep (no es un adiós, es un hasta pronto!), y de Ushuaia y sus preciosos paisajes.

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UNPARDENOMADAS
Barcelona

Hola! Somos Tati y Oscar. Una joven pareja que un día decidió unir sus caminos con un mismo propósito... Explorar todos y cada uno de los rincones de este maravilloso planeta llamado Tierra

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